viernes, 6 de noviembre de 2015

Año de la MIsericordia. Carta del Papa Francisco.

CARTA DEL SANTO PADRE FRANCISCO
CON LA QUE SE CONCEDE LA INDULGENCIA
CON OCASIÓN DEL JUBILEO EXTRAORDINARIO DE LA MISERICORDIA

Al venerado hermano
Monseñor Rino Fisichella
Presidente del Consejo pontificio
para la promoción de la nueva evangelización
La cercanía del Jubileo extraordinario de la Misericordia me permite centrar la atención en algunos puntos sobre los que considero importante intervenir para facilitar que la celebración del Año Santo sea un auténtico momento de encuentro con la misericordia de Dios para todos los creyentes. Es mi deseo, en efecto, que el Jubileo sea experiencia viva de la cercanía del Padre, como si se quisiese tocar con la mano su ternura, para que se fortalezca la fe de cada creyente y, así, el testimonio sea cada vez más eficaz.
Mi pensamiento se dirige, en primer lugar, a todos los fieles que en cada diócesis, o como peregrinos en Roma, vivirán la gracia del Jubileo. Deseo que la indulgencia jubilar llegue a cada uno como genuina experiencia de la misericordia de Dios, la cual va al encuentro de todos con el rostro del Padre que acoge y perdona, olvidando completamente el pecado cometido. Para vivir y obtener la indulgencia los fieles están llamados a realizar una breve peregrinación hacia la Puerta Santa, abierta en cada catedral o en las iglesias establecidas por el obispo diocesano y en las cuatro basílicas papales en Roma, como signo del deseo profundo de auténtica conversión. Igualmente dispongo que se pueda ganar la indulgencia en los santuarios donde se abra la Puerta de la Misericordia y en las iglesias que tradicionalmente se identifican como Jubilares. Es importante que este momento esté unido, ante todo, al Sacramento de la Reconciliación y a la celebración de la santa Eucaristía con un reflexión sobre la misericordia. Será necesario acompañar estas celebraciones con la profesión de fe y con la oración por mí y por las intenciones que llevo en el corazón para el bien de la Iglesia y de todo el mundo.
Pienso, además, en quienes por diversos motivos se verán imposibilitados de llegar a la Puerta Santa, en primer lugar los enfermos y las personas ancianas y solas, a menudo en condiciones de no poder salir de casa. Para ellos será de gran ayuda vivir la enfermedad y el sufrimiento como experiencia de cercanía al Señor que en el misterio de su pasión, muerte y resurrección indica la vía maestra para dar sentido al dolor y a la soledad. Vivir con fe y gozosa esperanza este momento de prueba, recibiendo la comunión o participando en la santa misa y en la oración comunitaria, también a través de los diversos medios de comunicación, será para ellos el modo de obtener la indulgencia jubilar. Mi pensamiento se dirige también a los presos, que experimentan la limitación de su libertad. El Jubileo siempre ha sido la ocasión de una gran amnistía, destinada a hacer partícipes a muchas personas que, incluso mereciendo una pena, sin embargo han tomado conciencia de la injusticia cometida y desean sinceramente integrarse de nuevo en la sociedad dando su contribución honesta. Que a todos ellos llegue realmente la misericordia del Padre que quiere estar cerca de quien más necesita de su perdón. En las capillas de las cárceles podrán ganar la indulgencia, y cada vez que atraviesen la puerta de su celda, dirigiendo su pensamiento y la oración al Padre, pueda este gesto ser para ellos el paso de la Puerta Santa, porque la misericordia de Dios, capaz de convertir los corazones, es también capaz de convertir las rejas en experiencia de libertad.
He pedido que la Iglesia redescubra en este tiempo jubilar la riqueza contenida en las obras de misericordia corporales y espirituales. La experiencia de la misericordia, en efecto, se hace visible en el testimonio de signos concretos como Jesús mismo nos enseñó. Cada vez que un fiel viva personalmente una o más de estas obras obtendrá ciertamente la indulgencia jubilar. De aquí el compromiso a vivir de la misericordia para obtener la gracia del perdón completo y total por el poder del amor del Padre que no excluye a nadie. Será, por lo tanto, una indulgencia jubilar plena, fruto del acontecimiento mismo que se celebra y se vive con fe, esperanza y caridad.
La indulgencia jubilar, por último, se puede ganar también para los difuntos. A ellos estamos unidos por el testimonio de fe y caridad que nos dejaron. De igual modo que los recordamos en la celebración eucarística, también podemos, en el gran misterio de la comunión de los santos, rezar por ellos para que el rostro misericordioso del Padre los libere de todo residuo de culpa y pueda abrazarlos en la bienaventuranza que no tiene fin.
Uno de los graves problemas de nuestro tiempo es, ciertamente, la modificación de la relación con la vida. Una mentalidad muy generalizada que ya ha provocado una pérdida de la debida sensibilidad personal y social hacia la acogida de una nueva vida. Algunos viven el drama del aborto con una consciencia superficial, casi sin darse cuenta del gravísimo mal que comporta un acto de ese tipo. Muchos otros, en cambio, incluso viviendo ese momento como una derrota, consideran no tener otro camino por donde ir. Pienso, de forma especial, en todas las mujeres que han recurrido al aborto. Conozco bien los condicionamientos que las condujeron a esa decisión. Sé que es un drama existencial y moral. He encontrado a muchas mujeres que llevaban en su corazón una cicatriz por esa elección sufrida y dolorosa. Lo sucedido es profundamente injusto; sin embargo, sólo el hecho de comprenderlo en su verdad puede consentir no perder la esperanza. El perdón de Dios no se puede negar a todo el que se haya arrepentido, sobre todo cuando con corazón sincero se acerca al Sacramento de la Confesión para obtener la reconciliación con el Padre. También por este motivo he decidido conceder a todos los sacerdotes para el Año jubilar, no obstante cualquier cuestión contraria, la facultad de absolver del pecado del aborto a quienes lo han practicado y arrepentidos de corazón piden por ello perdón. Los sacerdotes se deben preparar para esta gran tarea sabiendo conjugar palabras de genuina acogida con una reflexión que ayude a comprender el pecado cometido, e indicar un itinerario de conversión verdadera para llegar a acoger el auténtico y generoso perdón del Padre que todo lo renueva con su presencia.
Una última consideración se dirige a los fieles que por diversos motivos frecuentan las iglesias donde celebran los sacerdotes de la Fraternidad de San Pío X. Este Año jubilar de la Misericordia no excluye a nadie. Desde diversos lugares, algunos hermanos obispos me han hablado de su buena fe y práctica sacramental, unida, sin embargo, a la dificultad de vivir una condición pastoralmente difícil. Confío que en el futuro próximo se puedan encontrar soluciones para recuperar la plena comunión con los sacerdotes y los superiores de la Fraternidad. Al mismo tiempo, movido por la exigencia de corresponder al bien de estos fieles, por una disposición mía establezco que quienes durante el Año Santo de la Misericordia se acerquen a los sacerdotes de la Fraternidad San Pío X para celebrar el Sacramento de la Reconciliación, recibirán válida y lícitamente la absolución de sus pecados.
Confiando en la intercesión de la Madre de la Misericordia, encomiendo a su protección la preparación de este Jubileo extraordinario.
Vaticano, 1 de septiembre de 2015.
Francisco

Llevar al niño y adolescente a la iglesia lo protege de las adicciones: revela estudio

Muchas de las redacciones de este sitio me parecen interesantes, para que lo puedan seguir consultando. 

(La liga o link queda abajo del articulo para su seguimiento e interés)

Redacción (Jueves, 05-11-2015, Gaudium Press) Acudir a la iglesia en la infancia y la adolescencia es lo que protege contra el alcoholismo y otras adicciones. Esto es lo que ha puesto a la luz una reciente investigación firmada por Michelle V. Porche y varios colaboradores de diversas universidades estadounidenses, presentada durante una convención sobre adicciones que se realizó en la Chester University de Inglaterra.
Dicho estudio ha mostrado que evitar la religiosidad en niños es lo que puede dañar la libertad de los hijos. Los datos sugieren que la práctica de la religión en ellos es lo que les protege frente adicciones en la juventud; ya que una infancia religiosa protege contra comportamientos adictivos.
"La religiosidad puede ser especialmente protectora durante el periodo de transición de la adolescencia a la incipiente etapa adulta", describen.
En cuando a los adolescentes, el estudio dice que si ellos hacen una "opción personal" de involucrarse en actividades religiosas y espirituales, hay mayor probabilidad que desarrollen un comportamiento sano y tomen buenas decisiones de adultos.
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Jóvenes celebrando la alegría de la fe, sin necesidad de alcohol, durante la Jornada Mundial de la Juventud de Río de Janeiri / Foto: Guastavo Kralj - Gaudium Press.
"Nuestro estudio apoya que una mayor religiosidad en la infancia y primera etapa adulta, definida como más asistencia a la iglesia en estos periodos de vida, puede proteger contra un uso precoz del alcohol y contra el desarrollo de problemas de alcoholismo posteriores. La religiosidad es uno de los muchos factores que pueden influir el uso del alcohol pero el hecho es que está asociada con un riesgo menor en los primeros años de vida adulta y eso es importante para intervenciones potenciales", agrega la investigación.
El estudio también habla que la religión juega un rol prominente en la mayoría de los niños con quienes se realizó la investigación. De acuerdo con los datos allí expuestos, el 35% la consideran como muy importante, para el 39% es de alguna manera importante, mientras que para el 20% no es muy importante; y el 6% no es del todo importante.
Con estos datos los autores de la investigación han propuesto que las iglesias adelantes mayores esfuerzos para trabajar más con los jóvenes con los temas de las adicciones. Asimismo, señalan que los profesionales en salud mental deberían recurrir a métodos para superar las adicciones que tengan en cuenta el elemento espiritual dentro de los tratamientos.
Justamente, la Chester University, a cargo de la convención donde se dio a conocer el estudio, se encuentra estudiando la efectividad de un programa de 12 pasos de superación de las adicciones que incluyen uno que involucra la espiritualidad, la religión.
La investigación se basó en un estudio en profundidad que se realizó con 900 jóvenes entre los 18 y 29 años; dando así continuidad a estudios anteriores en los años 1999 y 2001 que señalaban que los jóvenes latinos de los Estados Unidos que acudían con frecuencia a la iglesia se veían menos implicados en el uso de drogas.
De acuerdo con datos de la Organización Mundial de la Salud, una de las adicciones más fuertes es el abuso de alcohol que causa 3.3 millones de muertes al año. Las personas que abusan de él son, en su mayoría, aquellas que comenzaron a consumirlo desde muy jóvenes.
Con información de Religión en Libertad.


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El Papa Francisco vendrá con nosotros!

"Que felicidad que venga a México"

BIENVENIDO


Los retiros sin Dios

Me parece muy oportuno copiar esta nota y referenciarla porque ocurre lo mismo en nuestros ámbitos.

La Plata (Jueves, 04-11-2015, Gaudium Press) Mons. Héctor Aguer, Arzobispo de La Plata en Argentina, habló sobre aquellos "los nuevos retiros sin Dios" que se proponen en la actualidad al advertir que "todo el mundo parece agobiado, agotado, y puedo pensar que esta razón hace que se multiplique una serie de recursos 'espirituales' para descansar, para recuperarse. Los llaman retiros"
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Mons. Aguer
En esos retiros hay "cosas de lo más llamativas e interesantes", expresó el prelado. Pero cree encontrar la explicación esencia de ellos cuando afirma que se afirma ahí que todo se resuelve en el interior de la persona (hombre o mujer) que se mira a sí misma no hay ninguna relación con Dios; no hay una salida trascendente. Importa sólo el bienestar. Bienestar en el sentido amplio, sea físico, psicológico, estar tranquilo, cualquiera sea el modo como uno vive; eso acá no cuenta", cuestionó.
El arzobispo platense indicó luego que "todo consiste en volverse hacia adentro de uno mismo... En suma, Dios ya no existe y como no existe uno se arregla a uno mismo. En el fondo Dios es uno mismo, no queda otra cosa".
"El papa Francisco hablaría de ‘autorreferencialidad' y este es un caso de autorreferencialidad espiritual; no hay relación con Dios sino que la relación es con uno mismo y entonces con todos estos artificios nos ponemos en conexión con nosotros mismos para alcanzar el bienestar", expresó."no hay trascendencia; todo se arregla acá adentro, adentro de uno mismo. Todos sabemos los líos que tenemos dentro y no los podemos arreglar así nomás".
"Además habría que hablar también aquí de naturalismo: no es necesaria la gracia de Dios; no hay pecado, ni necesidad de perdón que Dios nos otorga con su gracia que eleva, transforma y sana", aseguró.
El prelado recalcó que "esta especie de crítica que hago a este fenómeno de los retiros tal vez le puede servir a ustedes para, por contraparte, ver qué importante es hacer un buen retiro, un retiro espiritual en serio, sin comillas. Nosotros los llamamos ejercicios espirituales y vienen desde muy antaño".
"Algún otro día les voy a comentar el librito de los ejercicios espirituales de San Ignacio de Loyola, porque en ellos se busca lo mismo, pero se busca ser felices en Dios y recordando que la felicidad del hombre no se consuma en esta vida sino que tenemos que prepararnos para la otra. Y en la puerta, en el paso entre una vida y la otra es allí donde debe clarificarse todo", dijo.


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